Lectura rápida vs lectura tradicional

Cuando un niño asiste a la escuela, los maestros le prohíben la lectura rápida.

En su lugar, tiene que leer lento, pausado, deletreando cada palabra, repasando las frases que no ha comprendido, etc.

Esto se debe a que se cree que la lentitud afirma los conceptos en la mente.

Nada más alejado de la realidad, numerosos estudios demuestran todo lo contrario. En el siguiente texto te ayudaré a desmitificar una creencia “popular”.

La lectura rápida no está avalada en la educación formal

La mayoría de los adultos que aprenden lectura rápida no entienden por qué cuando eran niños en la escuela no les enseñaron estas maravillosas técnicas, que podían haber significado una menor cantidad de horas frente a los libros y cuadernos.

La respuesta es que en la educación “tradicional” o “formal”, se considera que la velocidad no sirve para retener información o datos importantes de un texto. Por ello, se lee en voz alta, se encadenan las palabras, se hace hincapié en los sonidos de cada letra, etc.

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Para que un niño “aprenda la lección” debe repetir varias veces la lectura de un cuento, de un relato, de una reseña sobre un acontecimiento histórico, sobre naturaleza, geografía, etc. Eso es lo que el sistema dice que es lo correcto.

Entonces, un texto que no debería llevar más de cinco minutos en terminarlo, toma dos horas. Eso si que sería una pérdida de minutos preciosos que se pueden ocupar en otras actividades o mayor formación. La lectura tradicional cree que la reiteración y vocalización son aliados de la memoria y la concentración.

Lectura rápida para grandes y chicos

Ahora bien, se ha estudiado desde hace algunos años la posibilidad de cambiar el mecanismo con el que se lee en la escuela y pasar a una técnica más novedosa y útil, la de la lectura rápida. Esta permite mayores beneficios en menor tiempo.

Leer velozmente ayuda a trabajar la vista, el cerebro, la memoria y además a generar un mayor bagaje cultural en la persona que la aplica. En cuánto al tiempo, obviamente es menor porque se suprime uno de los pasos de la lectura tradicional: la vocalización.

En la lectura veloz no se lee en voz alta, sino que de los ojos va directo al cerebro. Esto permite menos tiempo de trabajo y un relación más directa, eliminando los pasos intermedios. Cuando se “lee hablando”, las palabras pasan por la vista, van a la boca, se dirigen a los oídos y por último a la mente. Esto no ocurre con las técnicas de lectura rápida, porque sólo las palabras pasan por los ojos y directamente se dirigen al cerebro.

Grandes y pequeños pueden asimilar estas maravillosas técnicas, lo que les permitirá tener mejores resultados en la escuela, en el trabajo, en la vida cotidiana. Retendrán más información, agilizarán la mente y harán que los ojos tengan más movimiento y reflejos.

Sin dudas, las ventajas son muchas, por lo que sería muy positivo que la educación formal comience a tener en cuenta este tipo de lectura.

Gracias…

Carlos Gallego – Escritor del Reporte:

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